
No importan las fechas, no importan los lugares, no importa que mandatario estaba a cargo en ese momento. Importa el número de las mujeres inocentes que fueron violadas y asesinadas, importa la realidad que sus muertes nos hacen ver, importa la negligencia con la que responden las autoridades. No soy sólo yo la persona que acabará con esto, ni los periodistas que se atreven a hablar de lo que en verdad pasa y sin favorecer a los que les que más pagan su silencio.
Como lo dicen los parientes de las mujeres desaparecidas: “Ni una más”. Pero no sólo ni una más muerta por los intereses obscuros de las mafias que en ellas se interesan, es también un reclamo cuando decimos ni una más de sus negligencias, ni una lagrima más por daños colaterales, ni una más de las notas en la que se enuncia la muerte de algún periodista.
Somos nosotros el futuro de México, y entre nosotros está el sentimiento y el coraje de querer un mundo y un país diferente. Es mi anhelo ver un México sin corrupción, sin violencia, un país en el cual el principal interés seamos nosotros y no los grandes empresarios que ya tienen mucho más de lo que necesitan.
Hablemos de justicia y democracia, pero en serio. No “Dando atole con el dedo”. Ya estamos cansados de ver que los presidentes y sus mandatarios pasen por México como la creciente, arrasando con todo lo que queda y hundiendo más al pobre que apenas si sobrevive en el amplio sentido de la palabra.
Bajo Juárez, película de reciente manufactura, es una cachetada para la sociedad y el gobierno de México. No sólo porque Ciudad Juárez esté a kilómetros de la ciudad en la que vivimos, significa que no nos competa.
Cambiemos los papeles. Digamos que lo que pasa en Juárez pasa en la ciudad de México. Pensemos que como dijo Fox en un discurso “son 300 o 400”, pero que no son hijas o hermanas nuestras, sino de gobernadores, del presidente o de judiciales. Qué harían en ese caso ellos, acaso meterían a la cárcel a un “chivo expiatorio” o se reirían al encontrar el cadáver de algún pariente.
Sin embargo pensar en que puede suceder esto es una utopía. Ya que nuestros dirigentes están abiertamente vinculados con estas mafias, y hasta donde tengo entendido no se meten con la familia.
No es justo para nosotros y no es justo para nadie. Será que caso que no nos merecemos el gobierno que tenemos. Me rehúso a pensar que las muertes de estas mujeres quedaran impunes y que los mandatarios seguirán engordando a nuestras costillas. Las pruebas y el material que incrimina a estas organizaciones están allí y más claras no pueden ser. La denuncia está sustentada con la con las voces silenciadas de las mujeres víctimas de estas personas y por toda la sociedad que se ha conmovido con las historias de la matanza y desaparición del 68, con las muertas de Juárez y con las múltiples bajezas que a diario nos dan de que hablar tanto el gobierno como los narcotraficantes.
