
Hegel y Borges escribieron que la suerte de un hombre resume, en ciertos momentos esenciales, la suerte de todos los hombres y que hoy en día están aprendiendo los periódicos en este fin de siglo. Se incluye en el texto que los mejores diarios se están liberando de la vieja manera de dar las noticias para dar paso a la verdad de que una historia contada con inteligencia tiene derecho a ocupar todo el espacio que necesita y con un sentido más natural. El periodismo instala siempre una pregunta al lector y confirma su información cien veces antes de darla a conocer. Se nos revela que las noticias mejor contadas son aquellas que revelan, a través de la experiencia de una sola persona. Es claro que la más ligera falsedad, la más ligera desviación, puede hacer pedazos la confianza que se fue creando en el lector durante años. Es obvio que cuando vemos la televisión y vemos las imágenes de cómo un río se lleva una casa, va a ser difícil que otro medio, como el periódico, pueda competir con este adversario, es por eso que es necesario que se instruya a los periodistas mas que como conocedores de teóricos de la comunicación como lectores de buenas novelas de su época. Ya hablando de el periodista se reconoce como una de sus cualidades que jamás se exhiba ante su lector y que respete a este mismo dando la información precisa.
Hayden White, ha establecido que lo único que el hombre realmente entiende, lo único que realmente conserva en su memoria, son los relatos. Narrar tiene la misma raíz que conocer. Con todo esto que se ha hablado se tiene como fin afirmar que la realidad no nos pasa delante de los ojos como una naturaleza muerta sino como un relato, en el que hay diálogos, enfermedades, amores, además de estadísticas y discursos.
Martí y Darío pero sobre todo Martí usaron todos los recursos narrativos para llamar la atención y hacer más viva la noticia. Que no importaba cuán larga fuera la información mientras fuera interesante, el hombre de la calle la terminaría de leer.
El lenguaje del periodismo futuro es una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, conocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad. Cada vez que el lenguaje ha cambiado, el primer lugar donde se ve reflejado es el periodismo. El poder moral del periodista reside, justamente, en que se sitúa a distancia de los hechos mostrándolos, revelándolos, denunciándolos, sin aceptar ser parte de los hechos.
El nuevo desafió es como hacerlo a través de los relatos memorables, en los que el destino de un solo hombre o de unos pocos hombres permita reflejar el destino de muchos o de todos.
Bibliografía:
Martínez Tomás Eloy, Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI, Conferencia pronunciada ante la asamblea de la SIP el 26 de octubre de 1997, en Guadalajara, México.




