
Los jóvenes y los borrachos siempre dicen la verdad. Este dicho es muy conocido porque ha de saberse que los borrachos son un unos imprudentes y siempre se les sale, ya pasadas las copas, una que otra verdad. Pero los jóvenes y perdón por modificar el dicho, también la decimos, pero no por imprudentes, aunque así pudiera pensarse, sino por convicción. Lo que ocurrió el pasado viernes es digno de analizarse. Como ya es costumbre, hay que galardonar a los jóvenes más destacados, porque hacen algo por México y prometen hacer algo bueno para su país, entre futuros matemáticos, políticos y médicos( urge algún oncólogo).
Esta vez estuvieron en el podio personas de mucha importancia, y no lo digo por la Secretaria de Educación, sino por estudiantes que ya era visible que darían de qué hablar aparte de sus buenas calificaciones y sus trabajos. Bueno después de tanta presentación, tengo el honor de revelar los ya conocidos nombres de los alumnos más destacados, ellos son: Andrés Gómez y Mario Virgilio Jiménez.
Todos los puntos son claves en este espectáculo. Primero comenzamos con una negación rotunda por parte de Andrés Gómez de saludar al presidente en pocas y claras palabras dijo: “ No, no te puedo saludar” y reafirmó lo dicho cruzando las manos a su espalda y cuando relató esto mis sentimientos tienen una revolución dentro de mí porque pienso que le hubiera pasado a él si en lugar de un blando Calderón le hubiese tocado un perro Ordaz.
Seguido del acto de negación pasamos al ya conocido lema de propagada : ¡Alza la voz, no te calles!, y la alzó y muy alto, tanto que logró perturbar el discurso de tan honorable dirigente, se le empezaron a perder las palabras de un discurso ya redactado y comenzó a improvisar. Mejor se hubiera quedado callado porque después de que Andrés le grito a todo pulmón: ¡Espurio!, Calderón pensó que haciendo uso de lo acontecido el 2 de octubre quedaría clara la diferencia que en su gobierno si se da libertad de expresión a los jóvenes cosa muy diferente del otro gobierno.
¡Uyyyyy! Mejor no hubiera dicho nada o hubiera tomado otro ejemplo, porque después de decir que en su gobierno había libertad, el estudiante Mario Virgilio preguntaba en voz muy alta: ¿Cuál libertad?¡ No hay libertad! Y seguido de esto los militares del EMP lo sacaron y se lo llevaron a quién sabe donde. Hicieron lo mismo con Andrés pero tuvieron más dificultad.
Para hacerles la historia más corta, estuvieron encerrados y desaparecidos como 90 minutos y al parecer se repetía lo mismo que cuando a los estudiantes en Tlatelolco se los llevaban y los padres no sabían en donde buscar ni se tena claro que les estaba ocurriendo. Pero esta vez estos dos estudiantes se salvaron porque ya muchos ojos se habían posado en ellos y Calderón no se puede dar el lujo de tener mano dura con ellos y no con otros que si se la merecen.
Este acto es digno de admiración porque con sólo 18 años, dos menos que yo, Andrés tuvo los pantalones de lo que muchas personas se callan, pero la libertad es por todos sabido que va de la mano con la responsabilidad y esperemos no saber que en unos años o meses ya se han tomado represalias con este joven.
Necesitaríamos más jóvenes y personas como el para hacerle entender al presidente que las cosas que pasan en nuestro país sí las notamos y que no somos tan tontos como ellos… creen.
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